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enero 12, 2017 No hay comentarios

Cuidarse del sol en verano: mitos y verdades

¿Realmente sabemos cuidar nuestra piel en verano? ¿Basta con ponerse un bronceador para estar totalmente protegidos? El sol es fuente de alegría pero, al igual que el mar, hay que respetarlo. Las quemaduras solares pueden hacernos pasar muy mal durante las vacaciones y, peor aún, generar un daño irreparable al largo plazo (desde el envejecimiento al cáncer de piel). Para ayudarte a cuidarte correctamente cuando salgas a hacer ejercicio o descanses en la playa, preparamos esta lista de mitos y verdades sobre la exposición solar.

Mito 1: Fuera de los horarios más peligrosos, no es necesario usar protector

Tenemos bien incorporada la recomendación de evitar exponerse al sol entre las 11 y las 17:00. Y muchas veces se concluye que, fuera de esos horarios, el sol no quema y por lo tanto no hay que usar protector porque “no nos va a hacer nada”. Eso es falso: aunque en comparación al mediodía no es tan agresivo el sol de las primeras horas de la mañana y en las últimas de la tarde, igual hay que aplicar filtro solar (mínimo factor 30, y factor 50 para niños o pieles/zonas sensibles).

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Mito 2: Usando protector somos inmunes

Tengo el máximo bloqueador, el sol de la una de la tarde no me afecta”. Esta es una de las frases más peligrosas para decir en verano.  La realidad es que si nos exponemos al sol en la llamada “hora mala”, aunque usemos un buen protector podemos sufrir quemaduras debido a la intensidad de los rayos UV durante ese periodo (sin mencionar los riesgos de insolación por no proteger la cabeza).

Mito 3: Si ya estamos bronceados, no nos podemos quemar

Uno de los mitos más arraigados es que si tenemos la piel “curtida” somos inmunes a la acción solar. Falso: el bronceado no es un protector, y si no nos cuidamos solo lograremos quemaduras más pronunciadas y envejecer más la piel.

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Mito 4: Si tenemos bronceado artificial, el sol no nos daña

Derivado del mito anterior, algunas personas recurren al “truco” de broncearse artificialmente antes de exponerse al sol, sea para obtener un bronceado más parejo o por creer que eso protege la piel. Quizás esta táctica logre un buen efecto estético, pero no por eso el efecto del sol es menos nocivo. De por sí las camas solares no son saludables. Cuando nuestra piel está bronceada significa que ha habido un daño, por lo tanto la cama solar es tan perjudicial –o incluso más- que el efecto del sol. Y peor si se usa la cama solar como método “preventivo” para que el sol del verano no afecte, ya que solo se está duplicando el efecto.

Mito 5: Los días nublados no nos bronceamos

No ver el sol o sentir más suave el efecto no significa que no queme. El 80% de los rayos ultravioletas pueden traspasar las nubes y la niebla. Es uno de los errores más graves no colocarse protector cuando el día está nublado, ya que el daño en la piel se está haciendo igual aunque no lo notemos. Lo mismo en los días ventosos: quizás no sintamos el calor abrasador de los días sin viento, pero los rayos nos llegan igual.

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Mito 6: Solo es preciso ponerse protector una vez en el día

Incluso si tu factor solar asegura protección todo el día, es importante  reaplicar la loción cada dos horas para que la piel esté realmente protegida y que la loción no se vaya con el agua o el sudor. Y otro consejo importante: colocarse protector 20 minutos antes de exponerse al sol para que la piel lo absorba bien.

 

Mito 7: Si trabajamos todo el invierno a puertas cerradas, es importante exponerse al sol para recibir Vitamina D

El sol de invierno (en su sana medida, sin exposiciones prolongadas) es saludable para el cuerpo porque permite a la piel producir vitamina D, la cual ayuda a absorber mejor el calcio y fortalece los huesos. Las personas que trabajan todo el día en oficina y no tienen exposición al sol suelen pensar que tomar sol en verano durante largo rato puede ser “compensatorio”. La realidad es que  cuando el sol está tan fuerte, tras cinco minutos de exposición la producción de vitamina D llega a su punto máximo y el exceso de rayos UV hace que sea improductiva. Lo que recomiendan los dermatólogos es tomar la vitamina de la alimentación (pescados, tofu, leche de soja, cereales fortificados, ostras).

Mito 8: Si usamos un factor muy alto, no agarramos color

Lucir un buen bronceado es un gran motivador para ir a la playa. Pero el filtro solar no impide que, de a poco, la piel tome un tono más dorado; lo que hace es bloquear los rayos dañinos que provocan el melanoma (el tipo más grave de cáncer de piel) y el envejecimiento prematuro. Usando siempre protector solar y exponiéndonos en las horas permitidas, tardaremos más en broncearnos, pero lo haremos de una forma segura.

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Ya sabés cómo protegerte correctamente para disfrutar el sol estas vacaciones (si es haciendo deportes de playa, mejor). Y no olvides usar factor siempre que te expongas al sol, incluso cuando salgas a trotar en la ciudad.

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